jueves, 3 de junio de 2010

Segunda parte de "Terribles artilugios...", por Álvaro

¡Hola de nuevo!
Aquí os traigo la segunda parte del artículo de Álvaro "Terribles artilugios de condenación eterna que jamás debieron ser invocados".
He intentado censurarlo... bueno, para qué nos vamos a engañar, mi idea era censurarlo, pero por pura vaguería no lo he hecho. Así que no me responsabilizo para nada de este artículo. No hay razones para ofenderse, pero aquellos más sensibles que se puedan sentir ofendidos, dejen por favor un comentario, que Álvaro lo leerá.
Bueno allá va, es un poco largo, así que armaos de paciencia:

Adolf Hitler, Benito Mussolini, Saddam Hussein, Osama Bin Laden y La Telenovela
Los 5 jinetes del Apocalipsis

Diálogos monótonos, absurdos, exagerados y previsibles. Hilo conductor mal definido e inconexo. Argumento repetitivo, cíclico y tedioso. Actores pésimos. Producción barata, bastarda calidad de imagen y sonido, cortinillas de estrellas y jódete Flanders una y otra vez.
¿Alguien sabe lo que es? ¡Correcto! Es una Telenovela. Un extraño fenómeno de masas con potencial de destruir la inteligencia humana. Hoy por tanto analizaré en profundidad aquello que ni la RAE se atreve a definir con mayor precisión que ésta:

telenovela.
1. f. Novela filmada y grabada para ser emitida por capítulos por la televisión.

Aunque las bastardas políticas actuales intentan crear un ambiente de igualdad por medio de la Fe ciega en vez de por la luz de la ciencia y la razón, algunos pocos poseen aun el conocimiento empírico de que los cerebros de los hombres y las mujeres son distintos. Chocante pero cierto, para aquellos de vosotros que no lo sepáis. Estudios demuestran que la manera de pensar de ambos sexos ha sido dirigida mediante las fuerzas de la selección Natural en diferentes direcciones. Mientras las mujeres tienen una mente centrada en la comunicación y habilidades sociales, los hombres han acabado por convertirse en maquinas monotarea de resolver problemas, en especial aquellos que requieran el uso de la capacidad de visión espacial.
De aquí podemos desprender el porqué de que la mayor parte del público que ve las telenovelas sea del sexo femenino. Lo cual ha llevado además a que las telenovelas a su vez se adapten aun más hacia este sector de la población, dándoles todo aquello cuanto sus mentes ansían ver.
Y esto es: intrigas, líos familiares, relaciones sentimentales, estructuras sociales, juegos de poder, tretas y astucias, drama y comedia y gran cantidad de emociones y sentimentalismos tremendamente exagerados. En resumen, todo aquello que en la mente de una mujer hace “tilín”.
Ya que el público es mayormente laico en asuntos de ciencia, hare un corto resumen de lo expuesto hasta ahora, para que no crean que son simples desvaríos. Pero recordemos que de lo que realmente quiero hablar es de por qué odio las telenovelas.
Las mujeres han evolucionado normalmente como las amas de casa. Mientras el hombre primitivo salía a cazar, la mujer quedaba al cargo del hogar y los hijos, junto con el resto de mujeres del poblado. Juntas charlaban para matar las horas y reforzar los lazos de unión que mantenían la estructura unida de la tribu. Salían a los alrededores a buscar alimentos vegetales y raíces y charlaban, charlaban y charlaban. Los cotilleos eran la moneda corriente: La información es valiosa para el que la posee, especialmente si los demás no la tienen. Con ellos se negociaban favores y se acordaban tratos. Como los tiempos eran duros y cualquier día el hombre podía no regresar al hogar (por haber fallecido en la caza), las mujeres tenían que crear sus círculos de amistad que les ayudasen a salir del paso en tales circunstancias. La naturaleza pues dotó a las mujeres de sus “sextos sentidos”, que les ayudarían mucho a relacionarse con el resto de mujeres. Detectar variaciones de la conducta y las emociones, intuir pensamientos y anticiparse a las acciones de los demás eran recursos que redundaban en beneficio de las mujeres que los tenían, y también en la comunidad a la que pertenecían.
Como suele ocurrir en estos casos, la cultura avanza más rápida que la evolución, y tanto hombres como mujeres nos hemos visto pronto en un mundo artificial y extraño en el que todas nuestras adaptaciones fisiológicas y mentales dejan de tener un uso real. El hombre ya no caza, va a la oficina. Y para suplir sus necesidades de acción, camaradería, competición y desafío mental viso-espacial, se dedica a ver el futbol con pasión desmesurada.
¿Y la mujer? Atrapada en un mundo cada vez más distante e impersonal, su círculo de amistad se reduce y el contacto con otras mujeres puede llegar a desaparecer. Pero ella necesita desahogarse y dar rienda suelta a su naturaleza biológica, por lo que las telenovelas son perfectas para ella: Intrigas, relaciones sentimentales, jerarquías sociales y muchas emociones exacerbadas volando por los aires. Todo sumamente exagerado, tanto que puede palpar en el ambiente esa tensión emocional que la hace vibrar.
Sin embargo la ciencia nos previene en contra de la televisión en general. Todo cuanto vemos y oímos lo integramos, y respondemos imitando aquello que nos es más conocido. Por todos es sabido que la violencia engendra violencia y que los hijos imitan a sus padres. El mismo principio puede aplicarse hasta cierto grado a la sociedad en general. Las sociedades constantemente en contacto con la guerra y la miseria suelen ser sociedades más crueles y sanguinarias. Si la violencia no ha engendrado en ellos un comportamiento violento aun, cuanto menos los ha hecho insensibles al sufrimiento ajeno y a la violencia de los demás.
Y la violencia verbal es solamente otra forma de violencia pura y dura. Intrigas, traiciones, falsedades, lenguas viperinas y lagartas venenosas son las estrellas protagonistas de las telenovelas que contaminan las mentes de nuestras mujeres. En este país de barbaros donde hay gente que aun se entretiene con el sanguinario espectáculo de la tortura de los toros, la telenovela hace estragos en aquellos sectores de la sociedad más vulnerables.
Las telenovelas nunca tienen un final feliz. De hecho nunca tienen un final. Siempre siguen. Siempre hay mas traiciones. Y por descontado que en una telenovela no hay cabida para el amor verdadero, la amistad sincera y el dialogo abierto. Estos son los tres grandes enemigos de las telenovelas, pues de aparecer en escena se resolverían los irresolubles problemas que plantea el banal argumento televisivo, y en ese mismo episodio la telenovela acabaría. Y acabaría bien.
Las telenovelas además atacan de la manera más vil y repugnante, en lo más hondo de la emocionalidad humana, sacando a relucir la morbosidad innata de la humanidad y desconectando todos los circuitos superiores de la razón y el entendimiento. Ante la violencia, el ser humano reacciona con violencia. Desconecta del uso de la razón y actúa desde las vísceras. Y cuando las telenovelas enganchan con su morbosidad atrayente a la gente, ésta pasa a ser un elemento constante en la vida de muchas personas. Poco a poco va convirtiéndose en un marco de referencia, una realidad real y tangible. La gente empieza a sospechar de sus vecinas, las lenguas cada vez se afilan más, y los rumores pasan a convertirse en hechos por derecho propio, pues no hace falta ninguna base solida que lo demuestre. Poco a poco cada persona va tejiendo su propia telenovela ponzoñosa a su alrededor, envenenando inconscientemente su vida y la de los demás, envilecidos por aquello de lo que no se pueden desenganchar.
¿Es esa la sociedad que queremos? La Democracia se fundamenta sobre la resolución de los conflictos mediante el dialogo y el uso de la razón. El pacto y el beneficio de la mayoría, frente a los intereses partidistas de las minorías. Sin embargo, no puede haber democracia, ni justicia tampoco, si la gente deja de usar la razón para volver al primitivo ojo por ojo y diente por diente.
El peligro es más real de lo que puede parecer. Nuestra sociedad moderna y deshumanizadora rompe los lazos primitivos de familia y amistad, de vecindad e interacción humana. Lo habitual es vivir desconociendo incluso la identidad de las personas que viven justo enfrente, arriba o abajo. Y si los lazos se debilitan lo suficiente, las personas quedan abandonadas a la soledad más absoluta, sin nadie con quien hablar de los problemas, sin nadie con quien compartir las alegrías y las penas. Un animal social privado del contacto, el calor y el afecto de los que le rodean…
A solas con el televisor…

Chan
Chan
CHAN
CHAAAAAN
¡¡¡IIIIAAARGGGRGhhh!!!

¡Hermanos! ¡Hermanas! ¡Hijos e Hijas! Desde la más tierna infancia se crían delante de la máquina infernal televisiva, renunciando a la divinidad humana del libre albedrio, atrapados por el rayo tractor de las ondas electromagnéticas que taladran la mente inocente y esponjosa con mensajes subliminales y marcos de referencia erróneos y asociales.

Chan
Chan
CHAN
CHAAAAAN
¡¡¡IIIIAAARGGGRGhhh!!!

¡El peligro aun no ha pasado! Solo y triste se ha quedado, el ser humano atrapado, envejeciendo y vegetando, delante de una pantalla, desvariando. Los vínculos familiares se rompen y el orden natural se altera. Las personas mayores ya no son veneradas, sus conocimientos no son transmitidos y por las ondas de la tele son absorbidos. Aparcados los ancianos, delante de la tele abandonados, refuerzan la conducta impropia de la sociedad al ver sus blasfemas creencias reforzadas por la maldad en estado puro que por la tele es proyectada.
Y como quien por la espada vive, por la espada muere, quien con miseria, penuria e irracionalidad vive, de ello sufrirá hasta la muerte.
Iä Cthulhu! Iä r’lyeh!

3 comentarios:

migangp dijo...

muy bueno,me gusto mucho tu manera de expresarlo

Xobolina dijo...

Jajajajajajajajaja, joder, no puedo parar de reirme xD xD xD

Buenisimo ^^

Cris dijo...

La madre de Dios xDD