jueves, 2 de septiembre de 2010

La vuelta al cole


Llega septiembre y con él, mi época favorita del año: “La vuelta al cole”.

Tiendas y centros comerciales se visten de carteles de la vuelta al cole, en los que tiene que salir, obligatoriamente, lápices de colores.

Uniformes, zapatos, carpetas, mochilas, cuadernos, folios, lápices, bolígrafos, libros, diccionarios, chándal, calculadoras, estuches, tip-ex, subrayadores, agenda , post-its, clips, grapadoras, reglas, compases, gomas, sacapuntas, flautas, mapas, tijeras, pegamento, cartulinas… y seguro que se me olvida algo. Vamos una ruina para los padres.

Aunque mis padres siempre intentaban comprarme lo menos posible siempre caían:
-Los libros: pongámosle 300€ (y estoy siendo buena). El precio aumenta con los cursos.
-La mochila: que acababa rota al final de cada año escolar: entre 20 y 50 €.
-Repuesto de bolígrafos, lápices, gomas de borrar, sacapuntas, tip-ex, y muchas veces, reglas: no se decir cuánto… ¿15€?
-Ropa y calzado: ¡pfff, una burrada!
-Cuadernos: pues otros 20€ fácil.

Y luego lo que, aunque mi madre no quería comprar al principio, había que comprar a lo largo del curso como el pegamento, las cartulinas, mapas, etc. Creo que situan la media de gastos de vuelta al cole en unos 825€ por niño.

Y aunque mis padres odiaban la vuelta al cole por estas razones tan obvias, a mí me encantaba. ¡Cosas nuevas! ¡Y olerlas!

Aunque está claro que te compraban cosas más cutres que las que yo quería. Por ejemplo: la mochila y el estuche de las Spice Girls… mis padres me compraban una mochila más bien normalilla y a la mitad de precio de la de las Spice Girls, eso sí, me dejaban elegir el color (siempre eran azules).

Y luego estaba volver a tus amigos, jugar con ellos en el recreo, con sus meriendas… Si, definitivamente, la merienda que cada uno llevaba al recreo, le definía como alumno. Estaba la niña de los “Huesitos”, la niña de las chuches, el niño de los bocadillos de nocilla, el niño que los bocadillos de chorizo con queso (al que todo el mundo iba a cogerle un trozo de su merienda), la niña de la palmeras y, por supuesto, el desgraciado niño de la fruta… Yo era la niña de los Donuts. Y bien orgullosa que estoy de eso. ¡Tengo unas ganas de volver a comerlos!

¡Sed felices!

3 comentarios:

Humor sobre nada dijo...

a mi me encanta esa epoca tambien. Adoro todo lo relacionado con las librerias, libritos, agendas, lapices, oleos, bastidores, etc etc...

claro que acá es diferente. Esa epoca ocurre en Marzo... quizas por la diferencia de estaciones...

Sobre el cole, mmm... no lo hecho de menos.. la verdad es que no lo pasé muy bien jaja, pero si extraño los dos años posteriores... ahi lo pasé fantastico... ahora no me puedo quejar pero estoy mas sedentario, si se podria decir.. me falta una buena dosis de adrenalina y accion jaja

saludos

Gabriel Cruz dijo...

Es cierto tete, si había algo bueno en el regreso a clases, era el poder estrenar útiles y uniforme, era una gozada el tener un cuaderno limpio limpio y empezar a llenarlo con los apuntes ¡qué recuerdos :D!

Teté dijo...

Humor: Es curioso lo que hace el cambio de estaciones XD Yo no me lo imagino en Marzo. A mi siempre me ha encantado el cole ^^

Gabriel: lo mejor era estrenar cosas, y oler los libros!! Eso me sigue gustando ^^