lunes, 4 de octubre de 2010

Mis señoras y una moraleja

Hoy he descubierto que consigo más cosas siendo borde que siendo simpática. Me ha ayudado a descubrirlo una de Mis señoras.

Estaba yo atendiendo a otra señora que se iba a llevar más de 200€ en zapatos así que estaba bastante ocupada con ella. Sin embargo en ese momento había bastante lío en la tienda, lo que me obligó a atender a otra señora. ¡En buena hora!

Y yo tengo el defecto de que cuando estoy atendiendo a varias no las atiendo tan bien como se merecen. Así que despaché rápido a la primera (que se dejó en total 250€) y me fui a atender a la segunda.
Todo esto fue alrededor de las 19:00. Estuve con esta señora hasta las 21:00. Mi jornada laboral acaba a las 20:30 (o eso se supone).

Era un caso bastante difícil: la señora llevaba una plantilla ortopédica muy ancha por detrás, pero ella tenía el pie más bien estrecho. Conclusión: necesitaba un zapato ancho para que le quepa la plantilla. Problema: que el zapato le quedaba demasiado ancho en el pie y TODOS los zapatos se le salían. Así que me arme de paciencia y mi mejor sonrisa. Después de darle vueltas y más vueltas en plan House y de sacarle media tienda en zapatos, y gracias a que trabajo con buena mercancía, y una gran variedad (de eso no me puedo quejar) conseguí dar con dos o tres zapatos que le iban bien.

¡Ah, pero a ella le gustaban más en el otro color! Adivinad de qué zapato no había talla. Exactamente, del que ella quería. Y ahora adivinad qué se llevó después de estar dos horas con ella. Os dejo unos segundos para pensar… ¿el que le estaba perfectamente pero era del color que no quería? No. Os doy otro intento.

¿Lo habéis adivinado? Pues no se llevó nada. NADA.

Hija de la grandísima puta. Y no solo no se llevó nada, sino que además me descolocó todas las exposiciones. Me repatea muchísimo que me descoloquen las exposiciones.

Recordemos que ya son las 21:00. Ahora ponte a recoger la tienda, cámbiate, cierra, y se te hacen las 21:15. Corriendo al autobús. Diez minutos hasta que llega. Y cuando por fin consigo sentarme y ponerme la música más violenta que tengo en el MP3, se me sienta una estúpida cría detrás, y ya la tengo todo el viaje dándome patadas en el asiento. Obviamente el padre no hace nada por detenerla.

Llego a casa a las 22:00 y me planteo qué cojones hago mal. Por qué tengo que estas 2 horas con una señora, sin perder la sonrisa, la paciencia y la amabilidad, buscando lo mejor para ella, rompiéndome la cabeza, para que luego a la tía puta no le guste el color. Y que lo mejor que sepa decirme es “lo has hecho muy bien, eres muy profesional”. ¡Si, los huevos! ¡Pues llévate algo! ¡Serás guarra! Mi jefe (el jefe, jefe) lo que ve son los resultados, y no le hará mucha gracia ver que he vendido la mitad porque he estado desde las 19:00 con esta, sin atender a otras, gastando mi tiempo para nada. ¡Vete tú a decirle que no vendo, pero que soy muy profesional!

Bueno, moraleja: voy a dejar de ser simpática con la gente, a despacharles lo más rápido que pueda, ser simpática no sirve para nada. Me veo a partir de ahora: “¡Tú! ¿Qué quieres? ¿Unos zapatos? ¡Toma, unos zapatos! Son 100€ ¡Siguiente!”

9 comentarios:

Humor sobre nada dijo...

jajaj creo que tendrás que llegar a un equilibrio o empezarán los reclamos por tu forma de atender...

Solo debes dejar de ser simpática con la gente que se lo merece. ;)

Saludos!!

Gabriel Cruz dijo...

Buena moraleja Teté, será duro pero en ocasiones hay que tratar así a la gente, si no se decide rápido, es probable que no vaya a comprar nada, tu tienes más experiencia en ello pero es algo que he visto :P
¡¡inche gente!!!...
Te envío buena vibra ;)

Teté dijo...

Humor: nadie tiene por que enterarse jajaja

Gabriel: yo intento ir de buen humor al trabajo, pero me terminan poniendo de los nervios, y lo que consiguen es quea las 5 sea feliz y a las 20:30 me han tocado ya tanto los huevos que estoy mas borde. Y es que es verdad que a veces las tengo que dejar mas a su bola y no preocuparme tanto por ellas porque pueden llegar a ser realmente pesadas...

CherryandBerry dijo...

Admiro tu paciencia, yo creo que la hubiera mandado muy lejos después de la primera media hora. En fin, gente así hay en todos lo sitios, y queramos o no, debemos considerarlas personas... se supone.

Bueno, te he dejado un precio en mi blog. Pásate a recojerlo!! Nos leemos!!

Teté dijo...

wiiii, que ilu! ^^

Obdulio de Oklahoma dijo...

Tú decisión de ser fulminante es acertada, pero pagarían justos por pecadores. Supongo que hay gente que merece la pena ser bien atendida, por ejemplo: yo. De cualquier forma no estarías inventando nada nuevo; en las "grandes superficies" (entrecomillo porque me hace gracia esta denominación, "gran superficie" también es el Sahara)te las ves y te las deseas para encontrar un dependiente/a que te oriente minimamente sobre la posible ubicación del jodido producto que estás buscando. Da la impresión de que cuando atisban a un cliente "preguntón" salen disparados todos hacia el otro extremo de la "gran superficie"
Muy bueno tu post, narrado con un sentido del humor envidiable.
¡Besos!

Teté dijo...

Hombre, esta claro que nuevo no es, a mi me tratan asi constantemente y yo tambien merezco ser bien atendida.

Pero es que tengo señoras que vienen literalmente a pasar el rato!!!! Y te lo dicen claro, eh? Entran y te sueltan: "voy a sentarme un rato" y claro, te quedas a cuadros. Luego, cuando se aburren empiezan a pedirte zapatos, ¡y no se llevan nada! Y te dicen "bueno, ya te dije que venia a sentarme" O.O Como dice mi hermana de 14 años: "yo lo flipo con la people" XD

Obdulio de Oklahoma dijo...

Pues tu hermana también despunta con buen sentido del humor. ¡Jo, esa gente es insufrible!, yo les cobraría la entrada. Esta es una sociedad de "quiero y no puedo" y de gente escasa o nulamente formada en materia de civismo. Hay gente mayor para la cual las buenas formas no existen cuando se trata de relacionarse con alguien que les atiende tras una barra o mostrador; no ven un dependiente o dependienta que merece ser tratado con corrección, sino un servidor o esclavo al que hay que someter y despreciar. El hecho de "molestar" en este país está alcanzando grandes proporciones, pues si hablamos de las generaciones jovenes nos encontramos con algo parecido: se puede torturar acústicamente a la gente en la hora de la siesta o por la noche con un ciclomotor petardero, se puede atronar con un coche megafónico a tope, se puede saludar los amiguetes a toques de claxon insistentes, se puede hablar a gritos, dejar basuras o litronas en cualquier parte, etc., etc., etc., etc., etc., etc., etc., etc., etc., etc., etc., etc., etc., etc., etc., etc., etc., etc., etc... De los etcéteras saldría un post larguísimo que retrataría a esta palurda sociedad española.
¡Besos!

Teté dijo...

Hay señoras que por ser mayores se creen que pueden hacer lo que quieran: se cuelan en cualquier fila, te quitan los asientos del autobus, te empujan... y claro, si les dices algo eres tu el malo... Y ya de algunos jovenes mejor ni hablo.